Un derivado del petróleo que no es biodegradable es aquel material fabricado a partir del crudo que no puede descomponerse de forma natural mediante la acción de microorganismos. Estos productos permanecen en el medio ambiente durante décadas o incluso siglos, generando un grave impacto ecológico.

¿Por qué los derivados del petróleo no son biodegradables?
La mayoría de los derivados del petróleo poseen estructuras químicas muy estables, diseñadas para resistir el calor, la humedad y el desgaste. Esta resistencia impide que bacterias y hongos puedan descomponerlos de forma natural, provocando su acumulación en el entorno.
Ejemplos de derivados del petróleo no biodegradables
Algunos de los más comunes son:
- Plásticos convencionales como el polietileno o el PVC
- Poliestireno (corcho blanco)
- Combustibles fósiles y aceites minerales
- Fibras sintéticas como el poliéster
Impacto ambiental
El uso continuado de derivados del petróleo no biodegradables contribuye a la acumulación de residuos, la contaminación de mares y océanos y la afectación directa a la fauna y a los ecosistemas.
Muchos productos fabricados con estos materiales siguen utilizándose a diario, lo que agrava el problema ambiental.
Alternativas sostenibles
Frente a estos materiales, existen opciones más respetuosas con el planeta como plásticos biodegradables, envases compostables y productos elaborados a partir de materias primas renovables.
Reducir el uso de derivados del petróleo no biodegradables y optar por alternativas sostenibles es clave para avanzar hacia un consumo más responsable y cuidar el medio ambiente.