Cuando hablamos de contaminación, solemos pensar únicamente en residuos no biodegradables. Sin embargo, la contaminación biodegradable también existe y puede tener un impacto ambiental significativo si no se gestiona correctamente.

¿Qué es la contaminación biodegradable?
La contaminación biodegradable se produce cuando residuos orgánicos o materiales biodegradables se acumulan en exceso en el medio ambiente. Aunque estos materiales pueden descomponerse de forma natural, su acumulación masiva puede alterar ecosistemas, generar gases contaminantes y afectar a la calidad del agua y del suelo.

Ejemplos de contaminación biodegradable
- Restos de alimentos en grandes vertederos
- Residuos agrícolas y ganaderos
- Papel y cartón sin tratar correctamente
- Productos biodegradables mal gestionados

¿Por qué puede ser un problema?
Cuando los residuos biodegradables se descomponen sin control, generan metano, un gas de efecto invernadero muy potente. Además, pueden contaminar acuíferos y atraer plagas si no se tratan adecuadamente.
Cómo reducir la contaminación biodegradable
La clave está en la gestión responsable de los residuos: compostaje, reciclaje adecuado y reducción del desperdicio. Apostar por productos biodegradables es positivo, pero siempre acompañado de un uso consciente.
Reducir la contaminación biodegradable es tan importante como combatir la contaminación no biodegradable para proteger el equilibrio del planeta.